lunes, 12 de marzo de 2012

Utensilios de cocina raros, raros, raros...

Que en esto de la gastronomía está casi todo visto... Mmmm, no estoy muy de acuerdo. Porque en los últimos años la popularización de la necesidad más básica del ser humano es un hecho y ya se sabe, tras la moda llega también la extravagancia. Ya sea por querer ser más chulo que un ocho, o porque lo raro, raro, raro pinta muy bien con tu personalidad, artilugios de cocina hay para todos los gustos, formas, estampados y colores. 

Tiendas como Ale-Hop, en las que el gusto por lo inaudito y excepcional se impone en todos los ámbitos, son cada vez más usuales. Quizás por la necesidad de sentirse distinto, quizás por un simple capricho fruto del desenfreno consumista... 

Allí puedes encontrar desde dispensadores de licor que se asemejan más a una gasolinera, hasta bolsas de la compra con formas de reno, rana o rosa....



Entre las locuras más impensables que he conocido, en lo que a lo alimenticio y gastronómico respecta, hay una que se me viene a la cabeza y que hace tiempo descubrí gracias a El Comidista: el enfriador de sandías. Un invento que, claro está, solo se le podía ocurrir a un asiático. Concretamente a un nipón...



Pero si hay algo que roza verdaderamente lo absurdo, es querer comunicar tu amor por tu pareja y no hacerlo con otra cosa, más que con un huevo frito. Lo vi por primera vez hace tiempo en un anuncio del Teletienda, uno de esos que tras 20 minutos de pesadumbre e incoherencia no te hacen creer que necesitas lo que te venden, sino que te dan ganas de tirarte por la ventana... En aquella ocasión no llegué a ese punto (doy gracias), pero el impacto dejó huella en mi memoria. Y es que este invento sí que es absurdo: ¡un molde para hacer huevos fritos con forma de corazón! Todo un descalabro que a pesar de ser de las cosas más irracionales que he visto, parece estar de moda también en muchos bazares asiáticos...



En fin, que de excentricidades y extravagancias también se vive, y desde luego, se cocina...

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