sábado, 4 de febrero de 2012

Las damas de la cocina contemporánea

Colette Tatou. Pixar.
Entre fogones y hornillas trabajan día a día por alcalzar esa perfección culinaria. El toque final que conmueva al paladar está en sus manos, aunque nadie hable de ese admirable afán. Y es que lejos de grandes reconocimientos mediáticos, ellas también consiguen extraordinarios espectáculos de sabores difícilmente igualables. Son chefs de todo el mundo que a pesar de no ser anunciadas en portadas internacionales, trabajan, luchan y dedican todo su esfuerzo al arte de la cocina.

En un mundo, el gastronómico, claramente masculino a pesar de los tópicos de puertas para adentro, las mujeres han adoptado un papel secundario. O más bien, ese es el papel al que se las ha relegado. Mucho más modestas y moderadas, trabajan desde sus cocinas empeñadas en una sóla cosa: la satisfacción del comensal. Hasta ellas no llegan las peticiones de entrevistas y foto-reportajes, y aunque también son receptoras de condecoraciones tales como la estrella Michelín, el bombo informativo es mucho más templado.

"¡He trabajado mucho para llegar hasta aquí!" era la frase que la guapa cocinera Colette Tatou en la película de Pixar, Ratatouille, mencionaba en una de las escenas. La única mujer en el reputado restaurante de Gusteau debía empeñarse duramente por mantener su puesto y ganarse la admiración de sus compañeros. Aunque se trate de una simple caricatura de dibujos, lo cierto es que la realidad no se aleja tanto de la situación actual.

Entre los cincuenta mejores restaurantes del mundo seleccionados por la prestigiosa revista Restaurant, tendremos que alargar la vista hasta el puesto ocho en el que Juan Mari Arzak comparte protagonismo con su hija, Elena. Pero no será hasta el número 36 cuando encontremos un resturante regentado exclusivamente por una chef mujer. Se trata de Le Quartier Français en Sudáfrica. Con Margot Janse a la cabeza, este restaurante se caracteriza por una cocina 100% africana con vinos locales y sabores tradicionales.

Carme Ruscalleda. Intereconomia.
Sin necesidad de cruzar el charco, el caso más cercano lo encontramos en el recientemente clausurado Madrid Fusión 2012. 18 fueron las chefs que participaron en un evento con casi 280 cocineros de todo el mundo. Una baja representación femenina teniendo en cuenta la alta calidad y cantidad de mujeres que están al frente de prestigiosos restaurantes.

Por poner ejemplos podemos hablar de Carme Ruscalleda, una catalana que presume de ser la mujer con más estrellas Michelín. Cinco en total: tres en su restaurante Sant Pol de Mar, cerca de Barcelona, y dos por su restaurante en Tokio. Además cuenta con la máxima calificación (tres soles) de la Guía Campsa Repsol. Su cocina está fundamentada en la tradición catalana, pero dando siempre un toque de modernidad. El hecho de abrir un restaurante en Japón, y sus consecuentes viajes al país, ha hecho que se interese por algunas técnicas culinarias del continente asiático, adaptándolas a la cocina y productos catalanes.

Johanna Maier. Web 7.
Y si nos trasladamos al espacio europeo encontramos a Johanna Maier. Esta austríaca es poseedora de dos estrellas Michelin. Vestida con el traje típico de su país, esta chef hace las delicias de los comensales en Hubertus, su famoso restaurante. Empezó en la restauración por casualidad, en el negocio familiar de su marido que ha convertido en la meca de la cocina austriaca. La trucha alpina preparada de mil maneras y la repostería son sus mayores logros. 

La carrera es ardua, pero poco a poco estas talentosas chefs logran hacerse con el hueco que les corresponde en el difícil mundo de la gastronomía. La igualdad está reñida pero cada vez son más los profesionales que tratan de dar voz e imagen a las emprendedoras que se esconden entre fogones y cazuelas. Gilles Pudlouski ya las presentaba e ilustraba en su libro Ellas son Chefs (Nerea, 2008): 17 mujeres, 17 damas de la cocina contemporánea...

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