Paul-Héctor Bossier llegó hace 15 años a España desde una ciudad de ensueño: la vieja Gante en Bélgica. Cambió los canales y castillos por el ambiente mediterráneo de Gerona y desde hace un año y medio regenta su propia chocolatería en la calle Bonetillo de Madrid: 'Chocolala Belga'
Este rinconcito escondido en la capital es un espacio para la evasión. El olor intenso a chocolate ya te atrapa desde la esquina de la calle. Una vez dentro el ambiente cautivador y casi de ficción te transporta a otro tiempo.
"En Cataluña sólo me dedicaba a la producción. Recorría ferias artesanas por toda Europa: Francia, Italia, Portugal..." dice Paul con una sonrisa de lado a lado. Su pasión por el chocolate se contagia al instante y la cercanía de su rostro te invita a pasar un buen rato charlando en su taller de las delicias.
Este rinconcito escondido en la capital es un espacio para la evasión. El olor intenso a chocolate ya te atrapa desde la esquina de la calle. Una vez dentro el ambiente cautivador y casi de ficción te transporta a otro tiempo.
"En Cataluña sólo me dedicaba a la producción. Recorría ferias artesanas por toda Europa: Francia, Italia, Portugal..." dice Paul con una sonrisa de lado a lado. Su pasión por el chocolate se contagia al instante y la cercanía de su rostro te invita a pasar un buen rato charlando en su taller de las delicias.


